David Bueno, neurocientífico, sobre la edad ideal para aprender idiomas: “El cerebro está atento a aprender desde los seis meses hasta los cinco años”

Durante la infancia, además de hacer deporte o participar en actividades recreativas, muchos padres optan por anotar a sus hijos a clases de idiomas.
La intención, en la mayoría de los casos, es que aprendan desde chicos una lengua que puedan necesitar en el futuro, ya sea para comunicarse con otras personas, viajar o desenvolverse en el ámbito laboral.
El divulgador científico David Bueno, especializado en neurociencia y educación, asegura que durante los primeros años de vida el cerebro está más preparado para aprender idiomas.
Sin embargo, explica que la facilidad para incorporar una lengua no depende únicamente de la edad, sino también de las oportunidades que tenemos de utilizarla en la vida cotidiana.
David Bueno, neurocientífico, sobre la edad ideal para aprender idiomas
“El cerebro de los niños es mucho más plástico que el de los adultos, lo que significa que hace conexiones con más facilidad. Por eso les resulta mucho más sencillo aprender un idioma”, explica Bueno en una entrevista con el podcast Tengo un Plan.
En ese sentido, expone: “Hay una ventana de oportunidad en la que el cerebro está especialmente atento a aprender idiomas. Ese período va aproximadamente desde los seis meses hasta los tres, cuatro o cinco años“.
“Todos los niños aprenden a hablar sin una escuela. Si hay alguna neurodivergencia que afecta al habla, ahí sí que a veces hay que llevarlos a un especialista que los ayude. Pero, si no, todos podemos aprender a hablar un idioma, dos, tres o todos los que se hablen en nuestro entorno”, explica.
Aprender otros idiomas durante la infancia es mucho más fácil que en la adultez. Sin embargo, el divulgador científico señala que, aunque el cerebro esté especialmente preparado durante ese período, eso no significa que después no se pueda aprender. La diferencia es que, una vez pasada esa ventana de oportunidad, incorporar una lengua puede resultar más difícil.
“Si una persona empieza a escuchar un idioma por primera vez a los diez u once años, cuando ya ha pasado esa ventana de oportunidad, le costará más aprenderlo”, afirma.
No obstante, señala que cuando aprender una lengua responde a “una necesidad de integración social”, el proceso también puede ser rápido.
Para explicarlo, pone como ejemplo la posibilidad de mudarse a un país cuyo idioma desconocemos.
“Si a ti o a mí nos llevan a China, seguro que en unos meses empezamos a entender algo en chino. Hablarlo es otra historia, porque primero tienes que aprender el léxico, pero empiezas a entender algo, al menos lo más básico. Las expresiones más básicas las aprendes pronto”, ejemplifica.
En el caso de quienes quieren aprender idiomas para utilizarlos en el futuro, Bueno enfatiza en la importancia de disfrutar del proceso y no convertirlo en una obligación.
“Lo importante para aprender un idioma es, primero, tener tiempo, tranquilidad y diversión. Si no lo tomamos muy a pecho, nos va a costar más. Y después, que ese idioma tenga un uso social para nosotros. Si no, ¿para qué lo vamos a aprender?”, plantea en diálogo con el podcast Tengo un Plan.
Sobre por qué estudiar una lengua durante años no siempre alcanza para aprenderla, remarca que también es importante tener oportunidades de utilizarla en la vida cotidiana.
“Si tu familia es bilingüe, aprendes ambos idiomas. Pero si vas a un colegio donde te enseñan inglés y no aprendes inglés, es porque en la calle no se habla, no es un idioma de uso social”, apunta.
El experto asegura que estudiar una lengua durante años no siempre alcanza para aprenderla. Foto: iStock.Y sostiene: “Por eso, muchas veces te pasas años y años estudiando inglés y, hasta que no eres mayor y le encuentras un uso, por trabajo o por lo que sea, han pasado un montón de años para aprender a decir cuatro palabras en inglés”.
Por último, el experto se refirió a una de las dudas más habituales entre quienes estudian una lengua extranjera: si escuchar música en otro idioma puede ayudar a aprenderlo. Según explica, esta práctica puede favorecer algunos aspectos, aunque no necesariamente la comprensión del vocabulario.
“La música lo que te permite es afianzar la pronunciación, porque se activa el sistema emocional del cerebro, que está al lado mismo de la zona que gestiona la memoria. Eso hace que oír canciones en un idioma poco a poco te permita ir pillando el acento. Para entender las palabras, en cambio, tienes que estar pensando en lo que te están contando”, concluye.
Fuente: www.clarin.com



